viernes, 9 de octubre de 2015



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Qué pasó con aquella niña dulce y traviesa que se levantaba con ganas de ir al colegio y encontrarse con sus compañeritos, la que en el camino iba saltando y cantando canciones de amistad, amor y felicidad.
Qué pasó con esas risas a carcajadas que adornaban su bello rostro redondo y resaltaban sus hermosos ojos color miel y sus pestañas largas del tamaño de las cañas azúcares más hermosas que jamás se hayan visto.
Qué pasó con ese amor a la vida que les recitaba a todo el mundo con el afán de crecer y ser recordada por muchos; de querer siempre hacer el bien y ayudar a los que lo necesitan; y esa alegría inigualable a las otras niñas.
Qué pasó dios, qué pasó.
Ahora ella es testigo de cómo el alba aparece y se oculta todos los días, que las canciones de amistad, amor y felicidad son simplemente canciones que cualquiera puede escribir para animar a otros.
Ahora, es testigo de cuanto cambio su cuerpo, de las imperfecciones que le aparecen cada vez que va creciendo. Se da cuenta que es diferente a los demás, que jamás podrá ser como ellos, que nunca logrará ser como quiere ser para ser aceptada y querida.
Ahora, es testigo de cuánto cambiaron las personas de su alrededor; al fin se dio cuenta que dio mucho por amor. Ella sabía que las personas por naturaleza crecen y con el tiempo maduran, pero “madurez” es lo último que ve en cada persona que de niña fue alguien extraordinario para ella, ha visto por sí misma cómo las personas se vuelven envidiosas, egocéntricas, manipuladoras y malas.
Pero, sobre todo; ahora es testigo de cómo su corazón cambió.
Cambió desde que lo que más amaba la lastimó. No la golpearon, ni robaron, ni violaron; ya está de más decir que son las palabras las que más duelen en este mundo y sobre todo si son de las personas que amas. Desde que la hirieron en lo más profundo de su corazón, este falleció, perdió su armonía y color volviéndose oscuro y frio como el hielo, que ni un conjunto de poderosos rayos de luz lo pueden curar.
Porqué eres tan fría, siempre le dicen. No lo soy, siempre les responde. Es una respuesta absurda y lo sabe. Pero más absurdo le parece que se lo pregunten. Quizás, dándose cuenta o sabiendo la gente que algo le pasa… por que preguntárselo!!! … tiene tantas cosas que decir, tanto que reclamar, tanto que llorar….
Lo único que quisiera ella en estos momentos es un abrazo, pero no cualquier abrazo, sino un abrazo sincero en el cual sienta que está a salvo y segura, en el cual pueda siempre contar, en el cual pueda llorar cada vez que lo necesite. Pues es verdad que a las personas con ojos tristes no hay que llenarlos de preguntas, sino de abrazos que consuelen, de  confianza y sobretodo de cariño sincero.

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