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Qué pasó con aquella niña dulce y traviesa que se levantaba
con ganas de ir al colegio y encontrarse con sus compañeritos, la que en el
camino iba saltando y cantando canciones de amistad, amor y felicidad.
Qué pasó con esas risas a carcajadas que adornaban su bello
rostro redondo y resaltaban sus hermosos ojos color miel y sus pestañas largas
del tamaño de las cañas azúcares más hermosas que jamás se hayan visto.
Qué pasó con ese amor a la vida que les recitaba a todo el
mundo con el afán de crecer y ser recordada por muchos; de querer siempre hacer
el bien y ayudar a los que lo necesitan; y esa alegría inigualable a las otras
niñas.
Qué pasó dios, qué pasó.
Ahora ella es testigo de cómo el alba aparece y se oculta
todos los días, que las canciones de amistad, amor y felicidad son simplemente
canciones que cualquiera puede escribir para animar a otros.
Ahora, es testigo de cuanto cambio su cuerpo, de las
imperfecciones que le aparecen cada vez que va creciendo. Se da cuenta que es
diferente a los demás, que jamás podrá ser como ellos, que nunca logrará ser
como quiere ser para ser aceptada y querida.
Ahora, es testigo de cuánto cambiaron las personas de su
alrededor; al fin se dio cuenta que dio mucho por amor. Ella sabía que las
personas por naturaleza crecen y con el tiempo maduran, pero “madurez” es lo último
que ve en cada persona que de niña fue alguien extraordinario para ella, ha
visto por sí misma cómo las personas se vuelven envidiosas, egocéntricas,
manipuladoras y malas.
Pero, sobre todo; ahora es testigo de cómo su corazón cambió.
Cambió desde que lo que más amaba la lastimó. No la golpearon,
ni robaron, ni violaron; ya está de más decir que son las palabras las que más
duelen en este mundo y sobre todo si son de las personas que amas. Desde que la
hirieron en lo más profundo de su corazón, este falleció, perdió su armonía y
color volviéndose oscuro y frio como el hielo, que ni un conjunto de poderosos
rayos de luz lo pueden curar.
Porqué eres tan fría, siempre le dicen. No lo soy, siempre
les responde. Es una respuesta absurda y lo sabe. Pero más absurdo le parece
que se lo pregunten. Quizás, dándose cuenta o sabiendo la gente que algo le
pasa… por que preguntárselo!!! … tiene tantas cosas que decir, tanto que
reclamar, tanto que llorar….
Lo único que quisiera ella en estos momentos es un abrazo,
pero no cualquier abrazo, sino un abrazo sincero en el cual sienta que está a
salvo y segura, en el cual pueda siempre contar, en el cual pueda llorar cada
vez que lo necesite. Pues es verdad que a las personas con ojos tristes no hay
que llenarlos de preguntas, sino de abrazos que consuelen, de confianza y sobretodo de cariño sincero.
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